lunes, 31 de octubre de 2016

La cámara

Lucas se despertó empapado en sudor. Miró a su alrededor. Valeria yacía a su lado, en el sommier que compartían desde hacía ya 5 años.

Y de pronto lo escuchó de nuevo...

-Amor. Escuchaste eso?

Desde algún lugar de la casa, se escuchaba una cámara de fotos... o algo que sonaba como una cámara de fotos.

Lucas se levantó de un salto y estaba por cruzar el umbral de la puerta, cuando la voz de Valeria lo detuvo.

-No. Volvé. Cerrá la puerta.

Lucas, con algo de desconcierto, se dio vuelta y casi en un susurro, respondió:

-Pero si hay alguien en la casa, tengo que saber. Tengo que alertar a la policía.
-Cerrá la puerta, haceme caso.

Al ruido de la cámara, se le sumó un murmullo de voces inentendibles. Lucas cerró la puerta con cuidado y se volvió a sentar en la cama. Valeria le tomó una mano y le acarició lentamente la palma.

-Tranquilo. Acostate y sigamos durmiendo. Mañana tenés que levantarte temprano.

-¿Cómo voy a estar tranquilo?- respondió Lucas entre dientes. -En este momento nos deben estar choreando todo. Me explicás cómo hacés vos para estar tan ajena a la situación?

-Amor. Lo único que vas a hacer si salís es empeorar el panorama.

Valeria se sentó sobre el colchón y fijó la vista en la pared.

-Ni deben saber que estamos acá. Con suerte, en pocos minutos van a confirmar que no hay nada que les sirva acá adentro.

Entre los murmullos, Lucas logró distinguir un grito bastante claro.

-Atrás...!

A eso le siguió nuevamente otro sonido de cámara fotográfica.

-La puta madre Valeria, están viniendo para acá

-Tranquilo Lucas. Vení, acostate.

-Me estás jodiendo? Hay ge....

De pronto, a Lucas se le ocurrió una idea terrible.

-No hay voces, verdad? No hay ningún ruido en esta casa?

-Lucas necesito que te tranquilices.

-Estoy imaginándome todo, la puta madre.

Valeria le tomó la cara con sus manos y lo besó.

-Tranquilo. Confiá en mi. ¿Qué es lo último que te acordás que pasó?

-¿Cómo? O sea, recuerdo despertarme acá...

-Antes que eso.

-No se. Volví del trabajo, te pasé a buscar a la oficina, como todos los días.

Valeria negó con la cabeza y sonrió.

-¿No te acordás de nada, no?

-¿De qué?

-¿Sabés qué es este lugar?

-Nuestra casa! Nuestro cuar...

Y de pronto, dudó. La cama era la misma. Pero las paredes estaban vacías. Los muebles tampoco estaban. Ni siquiera el reloj de pared.

-¿Qué pasó acá? ¿Dónde están nuestras cosas?

-Creo que tenemos lo justo y necesario

-¿Lo justo para qué?

Valeria lo abrazó y ambos cayeron con todo el cuerpo, nuevamente sobre el colchón.

-Para estar juntos. Hasta que la vida nos separe...

Lucas sintió un fuerte dolor en el torax, como si alguien lo estuviera pisando reiteradas veces.

Valeria apoyó su cabeza sobre el pecho de Lucas por un momento, y la presión cedió. Él le acarició suavemente el cabello castaño. La chica cerró los ojos por un momento mientras la puerta se abría e ingresaba la luz blanca.

-Te voy a estar esperando...

-...atrás....1, 2, 3, 4, 5
-...está volviendo !
-...despejen.
-Enfermera, el oxígeno por favor !

Lucas sintió una puntada en la espalda mientras la enfermera le acercaba la máscara de oxígeno. El doctor se acercó y, con el mayor tacto posible, le habló de su situación.

-Casi lo perdemos. Bienvenido de vuelta al mundo de los vivos.

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