martes, 15 de noviembre de 2016

El abuelo no querido


Roberto Andrade se despertó en una cama de hospital, rodeado de casi toda su familia. Su esposa, sus tres hijas, sus yernos, su nieto mayor Luciano y su nieta adolescente Andrea. Martìn y Agustina, sus dos nietos más chicos estaban charlando en voz baja a un costado de la sala.

Ricardo, su cuñado apenas unos años menor que él, entró con el médico de cabecera, ambos cabizbajos y con una cara de seriedad absoluta.

-¿Cuánto tiempo le queda, doctor?- Quiso saber su esposa

El doctor, sin cambiar su semblante, dijo una sola palabra que valió por mil:

-...Minutos

Luego, se dio vuelta y se retiró de la habitación, dejando a Roberto con su familia.


Andrea fue la primera en estallar de indignación

-¿¡POR QUÉ CARAJO NO FUE MAS ESPECÍFICO!? Ahora tenemos que esperar vaya a saber uno cuanto a que este viejo de mierda se muera.

Roberto, quien no podía hablar por la anestesia, de pronto pasó de la resignación a la tristeza.

-Tranquila, linda- Repuso su madre -Tené paciencia que falta poquito para que nos llueva la tarasca que se encanutó este sorete.

-¡DIOS! NO AGUANTO MÁS

Acto seguido, Andrea se acercó a la cama de su abuelo con intención de ahorcarlo.

-PARÁ NENA, QUE ES ASESINATO.

Entre la madre y sus tías retuvieron a Andrea por los brazos, para que no se mande cagadas.

En eso, el corazón de Roberto se aceleró.

-UY DALE, SI POR FAVOR
-SE MUERE

Martín y Agustina se tomaron de las manos y empezaron a cantar una canción improvisada con la melodìa de "lero lero", mientras pegaban pequeños saltos:

-Se muere, se muere, dale que se muere

Roberto comenzó a moverse de lado a lado, casi como queriendo pedir ayuda a un doctor invisible.

-Miren, se está poniendo duro....
-WOOOOW el alma se le está escapando del cuerpo
-Pido la casa en el country de Pilar !
-No, hijo de puta, yo la pedí primero.

-Se muere, se muere, tiene que morir, gusanos en el culo le van a salir

-¿Y LOCO? ¿Tanto va a tardar?  Ya redacté un estado en Facebook y quiero publicarlo.

Y el corazón de Roberto volvió a la normalidad.

-NOOOO, HIJO DE PUTA. TE VAS A MORIR HOY ¿ME ESCUCHASTE? ¡Quiero esa herencia!





Pero eso no ocurrió. Roberto volvió a su casa meses después y sobrevivió a varios miembros de su familia, a quienes diariamente les meó la tumba.

martes, 16 de agosto de 2016

25 clientes boludos

1) El cliente boludo que viene a hacer carga virtual y busca el número recién cuando se lo pregunto.
2) El cliente boludo que se queja del precio y compra igual
3) El cliente boludo que paga con $100 algo de $12
4) El cliente boludo que paga con $100 algo de $12 y te apura para que le des el vuelto
5) El cliente boludo que agarra 10000 cosas pensando que estamos en los 90' y se indigna con el precio mientras vuelve a dejar todo en su lugar.
6) El cliente boludo que agarra 10000 cosas pensando que estamos en los 90', se indigna con el precio y te deja todo tirado en el mostrador. 
7) El cliente boludo que te pide cosas de a cachos. Ejemplo:
-Hola, me das un Phillip común?
*Pasás el Phillip común
-Perdón. De 10.
*Pasás el Phillip de 10
-Perdón. Mentolado.
-Andate a la puta que te parió
8) El cliente boludo que pide cosas de librería en un quiosco. Ejemplo, fotocopias. 
9) El cliente boludo que pide servicio técnico. 
10) El cliente boludo que pretende que lo atiendas mientras estás atendiendo a otra persona.
11) El cliente boludo en modo imperativo. Ejemplo:
-Dame un Marlboro de 10
-Ehmm. ¿Hola? 
12) El cliente boludo que reclama que "en la otra cuadra le cobran más barato". 
13) El cliente boludo que se le va el bondi y quiere que hagas todo rápido.
14) El cliente boludo que repregunta por stock, como si eso fuese a cambiar las cosas. Ejemplo:
-Hola, me das un Camel de 10.
-No, disculpá. De Camel no me quedó nada.
-Ahhhh. ¿Y Camel de 20?
-...
15) El cliente boludo que se queda charlando una hora sobre su vida y no entiende que estás laburando
16) El cliente boludo que cae cuando estás cerrando
17) El cliente boludo que hace la gran "el coso del cosito" pero en golosinas. Ejemplo:
-Hola, tenés los redonditos esos de colores?
-¿?
-Los redonditos. Los que llevo siempre. 
-Señora, hay 300 clientes por día.
18) El cliente que tiene un nene boludo y caprichoso que manotea la caramelera. 
19) El cliente rata que pide cigarrillos sueltos.
20) El cliente rata que manguea fuego.
21) El cliente boludo que pide hacer una llamada, como si se tratase de un locutorio gratuito.
22) El cliente boludo que no sabe mapear y te consulta por ubicaciones de locales
23) El cliente boludo que no sabe usar el omnilineas y te pregunta como llegar a tal lugar
24) El cliente boludo que no sabe usar el omnilineas y te pregunta por donde pasa X colectivo
25) El cliente boludo de la tercera edad que desconfía de las cargas virtuales y no sabe ni consultar el saldo.


miércoles, 10 de febrero de 2016

The uno versus the dos

1: Soy primero

2: Soy superior

1: Soy anterior

2: Soy ocurrencia en frío

1: Soy original

2: Soy evolución

1: Soy el paso más difícil

2: Soy el logro

1: Soy la tranquilidad

2: Soy la compañía

1: Soy único

2: Soy el equipo

1: Soy el líder

2: Soy el compañero

1: Soy el más despierto

2: Soy el más solidario

1: Soy lo justo

2: Soy la abundancia

1: Soy el campeón

2: Soy el consuelo

1: Soy yo

2: Somos nosotros

jueves, 14 de enero de 2016

Ellos discriminan

Una vez, un rabino en su discurso dijo "A nosotros nos dieron la casa cuando ya estaba terminada, no con los obreros trabajando". Refiriéndose al mundo. Queriendo decir que el Dios al que ellos le hacen constante alabanza, los creó al final adrede, con la pintura terminada. Al hombre.

Una mujer de la comunidad ortodoxa me dijo "Este hombre está muy solo", contando la probable reflexión que hizo Dios para crear a la mujer.

Mi vieja me dijo una vez que los judíos que se escaparon de Egipto hicieron una estatua de oro, y que Moises mató a quienes la alabaron y que el castigo fue matar a toda esa generación dejándola 40 años en el desierto. Se escaparon para morir, por pensar distinto.

Mi abuela me dijo que Israel ya tenía habitantes, y los descendientes de los esclavos egipcios tuvieron que usurpar esas tierras, porque los elegidos eran ellos.

No hay ninguna chance de que salga un Mesías de los denominados "pueblo" (los descendientes de esclavos). El Mashiaj tiene que ser de apellido Cohen o Levy o derivados. ¿A qué viene esa distinción?

Y hablando de distinción. Hombres y mujeres por separado. Rabino hombre. Mujeres en la sinagoga, al piso de arriba, o encerradas, ocultas del rabino, para que no cometa el pecado de la tentación.

Y hablando de pecado. 613 preceptos, que se preocupan por cumplir. Pero las leyes son para los goys.

Goys. El hijo de un jefe que tuve me dijo "cabeza de goy" por no buscar precios más baratos. Goy es una palabra despectiva que utilizan para referirse a los no judíos.

Porque es así, habitamos el mundo de ellos y somos inferiores a sus ojos.

¿Hablé de plata? Les mienten a los de su propia comunidad. Piden donaciones "para los pobres" y se la reparten para sus propios emprendimientos. Un compañero de  laburo me dijo una vez que "la casa y el auto se lo regalaron los de la sinagoga, para que siga yendo regularmente".

¿Tocamos el tema de la fé? Hay un salmo denominado "Kadish de duelo" para aquellos familiares de personas recientemente fallecidas. Nunca menciona al difunto. Es un pasaje que se lee y se repite para no dudar de la existencia de Dios ante una situación que consideramos tan injusta, como la muerte de un ser querido.

A Dios lo tienen allá arriba, en la kipá. Eso es la kipá, esa sensación de que siempre hay algo arriba de ellos. A sus semejantes los tienen a la par. Y a todos los demás, abajo...

sábado, 21 de marzo de 2015

Promesas Rotas

(Esto partió de una consigna de hacer un escrito de 1000 palabras, dentro de las cuales había que incluír bar, capital, fax y universidad.


                                      Promesas Rotas

Se encontraba en un bar a metros del colegio. Eso fue el primer indicio de que algo no andaba bien, puesto que él tenía edad de alumno de universidad ¿Estaría metido en algún sueño? ¿Una alucinación quizás?

-Quizás estoy mezclando…

Un alarido de mujer invadió toda la sala y allí fue cuando tomó conciencia de su entorno. El piso de la confitería tenía, por lo menos, ocho cadáveres esparcidos por el suelo. Sintió un ardor en la mano. Notó que tenía un corte profundo en la palma derecha.
Uno de los ocho cuerpos se movió y el alarido se transformó lentamente en llanto. La mujer se arrastró dejando un charco de sangre a su paso. Antes de que pudiera acercarse, sintió un golpe en la nuca y cayó de rodillas…

Marcelo se despertó en un frío banco de piedra, e instintivamente se miró la mano. El tajo ya no estaba, por supuesto. Una tenue luz entraba por una ventana con barrotes encastrada en la pared de ladrillo. La puerta de hierro ubicada en la otra punta de la habitación, parecía ser la única salida.

-¿Dónde estoy?

La puerta de hierro se abrió, y una figura encapuchada arrastró a Marcelo hacia la salida sin decir palabra.

-¡EY! ¡SUÉLTEME! ¿QUÉ ALGUIEN ME DIGA DONDE CARAJO ESTOY?

Marcelo forcejeó, pero aquel hombre, cuyas manos estaban frías como el hielo, tenía una fuerza descomunal.
Llegaron hasta un pasillo, en donde había varios escritorios separados por vidrios gruesos. En la última mesa un hombre canoso con bigote desprolijo, esperaba sentado con la mirada perdida.

-Papá

El hombre no saludó ni levantó la vista. El encapuchado soltó a Marcelo sobre una silla, frente al hombre de pelo blanco. Marcelo se paró por un instante para protestar, pero las manos frías del guardia volvieron a empujarlo a su asiento.

El hombre viejo dirigió su mirada hacia el encapuchado.

-¿Nos puede dejar solos por un momento?

El encapuchado negó con la cabeza sin emitir sonido.
Se escuchó el ruido de un fax e instantes después, un segundo guardia con capucha entró por el pasillo con un papel en la mano. Sin decir palabra, se lo alcanzó al hombre canoso y se quedó parado detrás de Marcelo.

-Papá ¿Me podés explicar qué está pasando? ¿Dónde estamos?

Los ojos llorosos del hombre canoso se encontraron con los de Marcelo por unos instantes. Y rápidamente bajaron hacia el papel.

-P…pro..prometí

El anciano bajó el papel con un dejo de bronca y negó con la cabeza

-No puedo.

-Papá, soy yo. ¿Qué es lo que no podés?

Uno de los encapuchados le habló al oído al hombre mayor. Entre los susurros, Marcelo alcanzó a escuchar la palabra “responsabilidad”.

-¡YA SE! ¡YA LO SE! Perdónenme, pero simplemente no lo voy a poder hacer.

El anciano escondió la cara en sus manos por unos instantes. Uno de los encapuchados le alcanzó una segunda hoja. El anciano la leyó y, tras unos segundos de titubeo, la firmó.

Marcelo se puso de pie, furioso por no entender la situación, pero esta vez ningún encapuchado lo detuvo. Su padre le dirigió la palabra por primera vez en la tarde.

-Marcelo, ya nos podemos ir.

-¿Dónde estamos?

-Te explico en el camino, vení.

Uno de los guardias los guió por un oscuro pasillo hasta la salida. Ya desde afuera, Marcelo observó por unos instantes la fachada del edificio que acababan de abandonar.

-Es muy chico para ser una cárcel.

El anciano abrió las puertas de su auto, ambos subieron y arrancaron por una calle angosta.

-¿Por qué te parece que es una cárcel?

-Yo estuve preso un tiempo, pa. ¿No te acordás?

-Sí, me acuerdo, Marcelo. Pero eso es tiempo pasado. ¿Qué más te acordás?

Marcelo, algo confundido con la pregunta, se tomó unos segundos para responder.

-No me acuerdo de nada.

-Hace memoria…

Se encontraba de rodillas y dos policías lo estaban esposando. El alarido persistía. La mano le ardía cada vez más… Pero los tímpanos le iban a explotar si Juli no se callaba.

-¡Juli!

El anciano no respondió ni sacó su mirada de la ruta. Pero algo en su rostro había cambiado.

-¡Juli!- Insistió Marcelo. -¿Dónde está?

-Julieta está con su abuela, en Capital. Fuera de peligro, si es eso lo que te interesa saber.

-¡La quiero ver! Vamos para allá, por favor.

El hombre mayor negó con la cabeza, sin desviar su mirada del parabrisas.

-Papá. ¿Qué decía el papel que te dieron?

El viejo apretó el volante con una mezcla de temor y enojo. Ante el silencio del anciano, Marcelo insistió.

-Soy tu hijo, tengo derecho a saber.

El coche se detuvo en seco y, más decidido que nunca, el hombre canoso sacó el papel del bolsillo.

-Vos no sos mi hijo. Leé, por favor.

Marcelo, atónito con la respuesta, tomó la hoja entre sus manos. Tenía un sello de “La morgue de las promesas rotas”. Antes de poder comenzar a leer, Marcelo sintió un fuerte mareo. Y de pronto recordó…

Se encontraba en el suelo, agarrando los fríos barrotes de su celda. Afuera había gente corriendo, pero todo se escuchaba muy lejano. Tenía una hemorragia incontrolable producto de una puñalada en su tórax. Pensó que, antes de la masacre en el bar, él era un ávido lector. Y que, en una ocasión, leyó que el cerebro tardaba ocho minutos en morir, luego de que la respiración cesaba.

-Prometiste…

-…sacarme.

-Sí. Prometí sacarte.

La respiración de Marcelo cesó de inmediato, y su cabeza chocó contra la ventana del auto.

-Perdoname Marcelo…

El anciano recorrió cinco cuadras y se detuvo delante de las puertas del cementerio. Cargó aquello que aparentaba ser su hijo hasta el hall de entrada, donde un enterrador lo recibió sin siquiera sorprenderse.

-¿En qué lo puedo ayudar, señor?

El papá de Marcelo dejó escapar unas lágrimas y, con una voz ronca y quebradiza, soltó las palabras más sinceras de su vida.

-Vengo a enterrar una promesa
 


jueves, 8 de enero de 2015

Suerte

Se lo había imaginado de otra forma....

Aunque, por supuesto, lo que menos le importa a un suicida es como está el clima. El día, pesado, casi alcanzando los 37 grados, hacía más cansina la caminata hacia la plazoleta donde alguna vez había existido la felicidad. O mejor dicho, momentos felices.

La felicidad es algo abstracto, fue lo primero que se le cruzó en la mente luego de un largo aletargamiento cerebral. Tomó conciencia de donde se encontraba. Había caminado, al menos, 10 cuadras como un zombi en esa subida empedrada. Pero allí se encontraba, preso de la nostalgia delante de esas rejas verdes, que funcionaban como el umbral de esa plaza desierta.

Se sentó por un momento en el banco de piedra, apoyó los codos sobre sus rodillas y comenzó a llorar, con la cabeza hundida en sus palmas.

-Las cosas tendrían que haber sido de otra manera

Levantó la cabeza y le gritó al cielo, que en su versión más despejada y pacífica, parecía burlarse de su situación.

-ESTA ES LA PEOR DE MIS VERSIONES. LA MÁS COBARDE...

Desenfundó con bronca el revolver que guardaba en su cintura y apretó los dientes

-Pero dicen que el suicidio es el acto de cobardía más valiente. Eh, qué te parece? Te cagué.

Las lágrimas brotaban lentamente de sus ojos mientras se puso el revolver en su sien derecha. Cerró sus ojos con fuerza, frunció la boca... y volvió a bajar el arma.

-La puta madre...

Se metió el arma en la boca y acercó un dedo al gatillo

En su mente, hubo una breve cuenta regresiva

3...2....1


-Eh amigo, no tenés unos pesitos para el vino?

Con un enorme susto, el arma casi se le resbala de las manos, pero alcanzó a guardarla antes de que su sorpresivo interlocutor se diera cuenta.

-No, andate
-No te asustés amigo, no te voy a hacer nada

De reojo, vio como dos personas más se acercaban a la escena.

-No te voy a hacer nada, si me das unos pesitos, el celular, todo. Ahí vienen mis amigos y tienen una faca.

-Perdoname. No tengo nada.

Dicho esto, se puso de pie y se adentró más en la plazoleta, en un intento por perderlos de vista. Pero uno de ellos aceleró el paso. Corrió.

Y casi interpretándolo como una broma de mal gusto, su paciencia se desbordó.

Ejecutó con un disparo certero a quien venía corriendo detrás de él. El disparo rebotó en la frente de su perseguidor, quien se frenó en seco y cayó sin vida al piso.

El hombre que lo había amenazado en primera instancia, se dio vuelta y comenzó a correr en dirección opuesta. El restante quedó en la mira.

-PARÁ AMIGO. YO NO TENGO NADA QUE VER
-Lugar y momento equivocado. Persona equivocada. Estos chistecitos del destino no me gustan.

Del revolver salieron dos tiros casi pegados. Al estómago y al pecho. 

El restante corrió por su vida, corrió como alma que se lleva el diablo. Un disparó pasó casi rozándole una pierna. Muerto de miedo, puso las manos detrás de su cabeza, como quien se rinde ante un adversario superior.
Un tiro en su tobillo izquierdo lo hizo doblarse y caer de rodillas en el asfalto. Una patada le llegó a la nuca, y sus dientes chocaron contra la fría piedra de la calle. Herido, con una pierna inmóvil y la boca ensangrentada, se dio vuelta a duras penas para quedar de frente a su atacante. A quien, hace unos instantes atrás, había creído su víctima. Su presa fácil.

-Amigo, por favor...
-Lo conseguiste. Esto es más que una serie de eventos fortuítos. Estoy seguro.

Con su última lágrima de la tarde, miró por unos instantes al cielo. Y luego apuntó hacia su víctima en el suelo.

-Por favor, no...

De pronto, quien hace algunos instantes era un suicida, sonrió. Sintió motivos para sonreir. Negó con la cabeza y suspiró.

-Vos sos el que tuvo suerte. Nunca te lo olvides.

La última bala del revolver impactó en la zona genital del hombre del suelo, quien se retorció de dolor con un grito lastimoso.

Sin dejar de sonreir, el portador del arma se alejó tranquilamente de la escena.

-Tal vez algún día la encuentren- Pensó para sus adentros mientras tiraba el arma en un container de basura.

Tal vez algún día me encuentren...

lunes, 29 de septiembre de 2014

Resentimiento

Yo me pregunto como habrán hecho los Ghandi, los Dalai Lama, los Johnes Lennons, para no caer en la inestabilidad biológica que resulta de un acto injusto desde la perspectiva de sus valores morales. Dale, ¿Me van a decir que se puede lograr la paz absoluta en un marco de injusticia?

Hoy quiero hablar de la segunda causa de muerte más conocida (la número uno es mirar el reloj compulsivamente, por supuesto): el resentimiento. Uno de los venenos naturales más corrosivos que existe hoy en día. 

Quien sea que haya dicho esa conocida frase "soñar no le hace mal a nadie", al parecer decidió ignorar por completo este pequeño y a la vez tan doloroso item. Soñar durante días, meses y hasta años, situaciones en las que nos vemos triunfantes frente a aquel individuo que alguna vez nos infringió algún tipo de daño, desde una mala respuesta, hasta agresiones físicas o cosas aún peores... 

Soñar no le hace mal a nadie...  viene de la misma escuela del "persevera y triunfarás", y ese conjunto absurdo de frases asquerosamente positivas que algún famoso con plata pretendió instalar como leyes universales, básicamente pelotudeando al otro millón de personas que perseveraron con el mismo objetivo y no triunfaron un carajo. 

Volviendo del árbol al que me subí. ¿Por qué insistimos en guardar algo tan dañino, como lo es un pensamiento negativo? Creo que viene de la mano de los valores que aprendimos de la familia, de la escuela y de nuestro entorno en general. Aprendimos nuestro propio concepto de justicia. Y cuando de pronto algo choca contra nuestros valores, nos vemos obligados a aferrarnos muy fuerte a ese sentido de aquello que a nosotros nos parece correcto, por una cuestión de estabilidad mental. Es decir, si aprendimos durante 20 años cual es el camino correcto hacia nuestros objetivos, y de pronto alguien hace exactamente lo opuesto y nos pasa por arriba, necesitamos creer que esa forma de llegar es la incorrecta.

Así que, pacífico de mierda, no me vengas a decir que ignorar los pensamientos negativos es la mejor forma de salir adelante. El oxígeno también nos quema por dentro y no por eso pienso dejar de respirar.


-Sí. Que somos muy distintos siempre lo tuve claro. Pero bueno, no hay problema. Te pido que nunca más en la vida me escribas. Yo tampoco voy a hacerlo. 

Decisiones difíciles por valores muy opuestos.






lunes, 2 de junio de 2014

Origen Psiquico

Siempre con el mismo cuento: "Está todo en la cabeza". Por eso odio ir al médico. Nunca me van a decir nada nuevo.

Esta bien. Reconozco que el origen de los síntomas puede ser por nerviosismo, aunque a veces uno no encuentra el hecho puntual que lo hace estar nervioso. Pero, A VER SI SE ENTIENDE LA PUTA MADRE, QUE EL ORIGEN SEA PSÍQUICO NO SIGNIFICA QUE LA CURA SEA DEJAR DE ESTAR NERVIOSO. El cuerpo no funciona de esa manera.

Está todo en la cabeza, me vienen diciendo hace años, mientras me agarran puntadas de un dolor abdominal lacerante y tortuoso. No puedo hacer nada. Simplemente retorcerme de dolor intentando amortiguarlo. Me saca de cualquier actividad que esté haciendo. Pero claro, está todo en la cabeza, ¿No te das cuenta?

Creo que la medicina va a dar un gran salto, cuando se descubra como hacer para que lo psíquico no impacte en lo físico. Mientras tanto, la solución va a ser decir lo que diría cualquier hijo de vecino. Está todo en la cabeza.


-¿Por qué no apoyás media hora el "locu" en la silla y te pones a estudiar?- Diagnóstico del Dr Ponzosnik, año 1999. 




domingo, 25 de mayo de 2014

7 Minutos

"Morir en el acto". Ahora me doy cuenta que es sólo una frase hecha. Inventada por personas que jamás murieron. No se cuanto tiempo más voy a permanecer así, con la cabeza apoyada en la baldosa fría de mi cocina, con la mirada fija y cada vez más borrosa hacía el patio. Y esa horrible humedad de mi propia sangre. "Al menos no sufrió", dirán algunos. El sufrimiento de caer progresivamente en este estado del que tanto se habla, pero que nadie conoce. Estoy entrando en la última y peor desesperación que puede tener un ser humano. La agonía. El saber lo que pasa, y no saber lo que me espera. Ese estado intermedio, sofocante, asfixiante. Esto ya lo hice alguna vez. De chico, me gustaba contener la respiración debajo del agua. Mi record fue un minuto y medio. En algún lado leí que a los 7 minutos se destruían todas las células cerebrales. La muerte, propiamente dicha. Tendría que haber pensado en eso antes de volarme la sien de la forma en que lo hice. "Morir en el acto", es una eternidad. No se que tan cerca estoy de esos 7 minutos, ni qué tan preciso fue el estudio que determinó que eran 7 minutos... no puedo. No puedo seguir una línea de pensamiento. No veo nada, no siento nada. Soy un simple peso muerto, sobre el que ya no poseo control.



El mayor misterio en su forma lógica, realista. La peor de sus versiones.

jueves, 24 de abril de 2014

El curro ideológico

Antes que nada, quiero aclarar que esta nota no tiene intención de fomentar la discriminación. Mi papá es cantor religioso en una sinagoga, y mi mamá prende velas todos los viernes a la noche antes de ir a rezar.

En la imprenta donde laburo, sumamos hace poco un vendedor nuevo. Un judío ortodoxo (esos que ven en la calle, con la barba, los rulos en las patillas, de traje y sombrero) de apenas 22 años. Mi edad. Más chico, de hecho (yo nací en mayo y él en diciembre). La diferencia es que este muchacho está casado, con un hijo, y tiene departamento propio hace 3 años.

Hace unos días, conversando, me preguntó con cierta intriga por qué yo no estaba casado. Le respondí que todavía soy muy joven, que todavía no me da el cuero para mantenerme a mi mismo, etc. Su respuesta fue la siguiente:

Qué loco. A mi, con mi señora nos presentaron de muy chicos, nos casaron, Y NOS DIERON EL DEPARTAMENTO, CON MUEBLES Y TODO.

-¿Quienes?

-El templo. No, sinó no llego ni loco a pagar ni un alquiler. Los ortodoxos nos ayudan, con tal de que mantengamos nuestro estilo de vida.


Bueno. Eso al menos respondió mi duda de cómo un pendejo en su primer laburo ya vivía por su cuenta, y de hecho ya pensaba en comprarse un auto, etc. Pero, a su vez, me vinieron a la mente unas 500 preguntas más.

Por ejemplo. ¿De dónde saca la plata el bendito templo, para regalarle un departamento a un tipo (y andá a saber a cuantos más), cuyo único mérito fue casarse y respetar el estilo de vida judío?

A ver, quiero creer que no es el Estado quien financia esta locura con los impuestos de la gente. Que una institución reciba plata por decir que Dios existe, y que esa plata vaya destinada a que un tipo viva de arriba mientras se caga de risa de los demás, me parece algo que va más allá del respeto por la cultura del otro.

No se, para pensar...


Si no creés, respetá. Dicho popular.

martes, 22 de abril de 2014

Hipocresía

Créanme que tuve que mirar dos veces, nota por nota. No puedo creer que todavía no hice ninguna mención por escrito sobre este tema.

La hipocresía. De los creadores de "Este tipo es un estúpido, pero yo hago lo mismo" y "Me cambió la suerte, y ahora digo otra cosa", llega esta enfermedad típica de los que son incapaces de ver las cosas con el ojo del otro.

Son un ejemplo de gente tóxica. Los que dicen lo que les conviene. Los que salvan su culo y luego critican reclinados en su sillón. Los que dicen hablar por todos, pero ante la chance de progresar pisando cabezas, no lo dudan un instante. Y hay miles de ejemplos más, todos centrados en situaciones en las que se defiende una postura de manera altanera, soberbia, o dando a entender que la versión opuesta es indefendible.... y sin embargo, a la hora de actuar en cuestiones similares, su accionar es totalmente distinto.


Por lo general, la solución que propongo para no hacerse malasangre ante este tipo de conflictos sociales, es ignorarlos o alejarse. Pero esta vez les propongo algo diferente:

Háganlos quedar en ridículo. La mejor forma de combatir a un hipócrita es hacerlo chocar contra sus propias palabras. Ponerle delante una dosis de si mismo, es una buena forma de hacerlos callar, o al menos hacerlos medir mejor lo que dicen o hacen.




Antes de quejarte por el ruido, acordate de este día. Conclusiones Hogareñas 

martes, 15 de abril de 2014

Libertad Relativa

Por naturaleza, las personas tenemos un poder muy grande que nos ha distinguido de otras especies, y es el poder de razonamiento. El poder de no quedarnos en el "¿Qué?" y averiguar el "¿Por qué?", "¿Cómo?" y "¿Para qué?. A este maravilloso don, yo le agregaría una herramienta más:

Nosotros nacemos con la capacidad de elegir.

Tras la etapa de la infancia, en la que aprendemos valores superficiales de "bien" y "mal", "lindo" y "feo" y un montón de adjetivos opuestos sobre cosas muchísimo más complejas, llegamos a una etapa en la que muchos tienen una crisis de existencialidad: aprendemos que todo lo que nos dicen y nos dijeron debe ser tomado entre pinzas. Que toda verdad es relativa, que toda información lleva una carga de subjetividad por parte de la fuente.

¿Pero cómo? ¿Si nos mintieron en esto, en qué más nos pueden mentir?

NO SEÑORES. No todo lo que nos dijeron es mentira. Nuestro entorno social nos ha dado su versión, y está en nosotros ELEGIR encerrarse cuan fanático religioso, o descubrir si hay algo más. Ahí es donde está nuestra libertad. Porque no hay ningún líder malévolo que haya puesto opciones limitadas a su antojo, y el ser humano tiene la capacidad innata de averiguar, descubrir y comprobar cosas nuevas acerca de las infinitas opciones que nos da la naturaleza.


Voy a necesitar otra nota para hablar de casos más particulares, pero básicamente la idea que quiero dejar es esta: Tomen recaudos, y vivan despreocupados.


Y no sean tan crédulos con las boludeces que publican en Taringa.



-¡Vos podés hacer algo tan simple como dejar eso que te hace mal a vos, y nos hace mal a todos!
-No, no te puedo explicar porque no entendés como funciona una compulsión. 

Conversaciones detrás de las paredes

sábado, 22 de febrero de 2014

Farewell

Porque cuando el egoismo y la estupidez satura, cuando los terceros manipulan en contra, cuando te construyen internamente algo que no pedís, y uno se lo calla o no lo frena a tiempo, hablar ya no alcanza. 

El desencadenante siempre va a ser una boludez. El trasfondo es una acumulación de motivos suficiente para prender fuego y convertir en cenizas la paciencia de cualquiera. 

Una vez más, esa sensación de que algo se me está muriendo interiormente. Que tuve que destruir a martillazos algo que estuvo mal construido de entrada. 

Perdón, una vez más, por vender una bondad frágil, mentirosa y con fecha de vencimiento.

Farewell



Verás, hay dos tipos de gente enojada. El explosivo, que es el cliente que viene todos los días de mal humor a gritarle al cajero del supermercado. Y el implosivo, que es el cajero que se banca las quejas, hasta que un día se satura y mata a todos en el local.

Jack Nicholson en Locos de Ira  

lunes, 17 de febrero de 2014

Crecimiento gradual

La madurez no es ningún click. No es algo que se logre de un día para el otro ni, salvo raras excepciones, algo que se llegue a completar al 100%. Afortunadamente el niño interior, conformado por la curiosidad y el deseo innato de divertirse con cosas simples, nunca se termina de perder.

Crecer implica organización. No dejar todo para último momento sin un verdadero motivo. 

Crecer es, en primera instancia, comprender que somos más dependientes del reloj que de cualquier otra adicción nociva, y es probablemente el reloj la mayor causa de reducción de años de vida. Pero el adulto aprende a verlo como un gráfico en torta. Tiempo de esfuerzo (trabajar/estudiar), tiempo de descanso, y tiempo de ocio. Y crecer implica estar concentrado en la primera, para estar cansado en la segunda y disfrutar al máximo la tercera. 

Crecer es dejar de lado aquella infantil división entre "bien" y "mal", y analizar con mayor precisión los motivos de cada sector en cada caso particular. En todo caso, esa línea divisoria pasaría a estar conformada, en la mayoría de los casos, por porcentajes de "ambición" y "bienestar común", cuya base es la capacidad individual de ponerse en el lugar del otro.

Crecer es comprender que el sistema educativo es al revés de como dice ser. Que los primeros años son los que sirven para aprender, y los años posteriores son aquellos en los que se desarrolla el entorno social, y el programa educativo no es más que una base de cultura general variada. 

Crecer es asumir responsabilidades para ser autosuficiente y ver la vida con otra perspectiva.  


-Es sólo un trabajo de secundaria, no tiene importancia.

-En la primaria me dijiste lo mismo. ¿Cuando va a empezar a importar?

-Nunca.

American Dad

lunes, 23 de diciembre de 2013

Picados

Todos los que disfrutan de jugar al fútbol, con el tiempo se especializan en una posición, un estilo de juego y... por sobre todas las cosas, en una actitud. La combinación de estas tres cosas, sumado a la condición física, permiten establecer una clasificación de tipos de jugadores:

El Arquero: No es frecuente que haya arqueros fijos en los picados, pero tampoco es raro. Los arqueros disfrutan más evitar los goles que hacerlos. Les gusta el vértigo, la presión de ser el sostén principal del equipo.... pero también llegan ahí por ser malos como jugadores de campo. 

El Buena onda: Se caracteriza por no enojarse ante ninguna situación polémica o de roce. No es el mejor jugador, pero tiene habilidad y visión suficiente como para ser pretendido en cualquiera de los dos equipos. No tiene una posición definida. Por lo general hace el trabajo de subir y bajar.

El Correcaminos habilidoso: No tiene liderazgo, tampoco es el mejor definidor, ni suele habilitar compañeros, ni nada por el estilo. Pero suele ser el jugador clave, para bien o para mal. Por lo general es de baja estatura, muy escurridizo, y con gran habilidad para gambetear rivales. Su posición es arriba, por afuera. Con el resultado a favor, se agranda y hasta puede hacer paredes con quien lo acompañe en el frente de ataque. Con el resultado en contra, su panorama visual se cierra, y pierde completamente la capacidad de generar jugadas colectivas. Defensivamente, colabora punteando a los rivales que intentan salir jugando desde abajo. Por lo general, en la rotación, este jugador queda exento de ir al arco, y cuando lo hace... siempre se aburre y sale jugando.  

El Formula uno: Otro jugador que no es tan frecuente. Aquel mediocampista por afuera encargado principalmente de aprovechar su velocidad presionando a los rivales.

El Calentón Bueno: Suele ser buen gambeteador, buen pasador y buen definidor. Su posición es arriba, o en el medio. Suele tener liderazgo y capacidad para armar jugadas colectivas. Pero, ya sea con el resultado a favor o en contra, su temperamento suele quebrarse ante el más mínimo error. Se enoja, tanto con los jugadores malos, como con los habilidosos que no resuelven bien las jugadas. A los arqueros, los tiene de hijos con el "salile salile". A los defensores, los tiene corriendo para todos lados. Pero, mientras mantenga su habilidad, es un líder positivo.

El Calentón Malo: El defensor gordo. El tosco que tira bombazos cuando se abre y pasa mitad de cancha. El hombre del primer pase. Le grita a todos, se pelea con los rivales por cualquier roce. Habilidad escasa, pero gran visión de juego, y mucho liderazgo, siempre que el humor no se le vaya de las manos.

El Fumador: Habilidoso con los pies, pero con escasa estabilidad, potencia física y resistencia. El jugador del que todos desconfían. El hombre que fuma en el vestuario. El que juega bien 10 minutos, y después no sirve ni abajo ni arriba. Por lo general, quien tiene a este jugador en su alineación, es el equipo que pierde.

El "Mala mía": Por lo general es dotado técnicamente, tiene un panorama visual de juego bastante acertado y, sumado a una gran actitud y deseo de superación, es considerado también un líder natural en el campo. Como contrapartida, es un jugador muy psicológico. Esto significa que un error lo afecta mucho más de la cuenta. Si no logra hilvanar una serie de jugadas productivas para su equipo, se puede llegar a convertir en un problema a la hora de intentar ganar. Su gesto característico es la mano arriba en señal de disculpa, con la cabeza gacha y la boca fruncida en señal de desaprobación.  

El Malo: El ambidiestro que le pega mal con las dos. El multifunción que juega mal en todas las posiciones. El último en ser elegido. El hombre al que le rebotan todas las pelotas. El que no sabe amagar, definir, defender, correr, ni nada que involucre el uso de la pelota. El que recibe el aplauso y la ovación cuando hace un gol, aunque sea producto de un rebote no buscado. Por lo general, su fanatismo por el fútbol es lo que lo hace seguir jugando, a pesar de no aportar nunca nada.

El Árbol: Un apodo bastante acertado para aquel jugador que, por alto o por corpulento, es imposible hacerlo trastabillar. Es un jugador muy efectivo a la hora de aguantar y descargar. Sirve tanto de 2, como de 9.

El sucio: El enemigo del calentón malo. El volante de recuperación. El encargado de la marca. El tipo que deja la pierna arriba, pega codazos, la frena con la mano cuando se ve superado, el que resta goles rivales, o suma propios cuando la cuenta se pierde. Y, como si esto fuera poco, ante cada yerro, ya sea rival o de su propio equipo, es el primero en reírse a carcajadas o soltar un comentario hiriente.



En cuanto a camisetas, lo más común es encontrar: 

.Uno de River
.Uno de Boca
.Uno con una camiseta de la B Metropolitana
.Uno con la camiseta titular de la Selección 
.Uno con la alternativa de la Selección
.Uno con la del Barsa (Con el nombre Messi, y la 10 atras)
.Uno con una Selección grande de afuera (Alemania o Francia las más comunes)
.Uno con shorts o camiseta de Racing
.Uno con short de fútbol, y remera de calle
.Uno que juega en un equipo propio, y lleva su camiseta.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Desencuentros 1

Veo gestos suyos en otras personas. Veo parecidos físicos. Pero son solo flashes.

Hoy se cumplen 8 años del último saludo con aquel tipo que pintaba para crack, y se quedó en el compañerismo estudiantil. Aquel amigo con el que nos comportábamos de manera inmadura. Porque así se le llamaba en ese entonces a hacer y decir boludeces sin consumir sustancias alucinógenas. Inmadurez.

Pero fue una inmadurez creativa, con la que creamos un montón de historias ficticias, que hablaban de gente en situaciones extremadamente absurdas o violentas. Comedias ácidas. Hasta grabamos un piloto para un programa de radio. La felicidad que tuve aquel día cuando dijeron que "salimos seleccionados" para una entrevista. Pasaron un fragmento del programa en la radio... en ese entonces para mi fue emocionante. 

Fueron apenas 2 años de ser odiados por todos los profesores por hablar en clase. Fueron dos años de reprobar y aprobar en diciembre sin la presión del día a día.

Fue una amistad muy corta, y a la vez un caso rarísimo. 

Una vez lo vi, paseando al perro por Avenida Santa Fe. Pero no cruzamos palabra. Fue como si fuese un completo extraño, o alguien que formó parte de alguna vida anterior.


-Aprobé nomás. Me voy de este colegio de mierda.

-Bien ahí Michel. Ya no la vas a tener que ver más a la putita esa.

-En fin. Felices vacaciones loco. Nos veremos en algún accidente de tránsito...

-Jaja. Algún día nos vamos a hacer famosos con las pelotudeces que decimos.

-Sabelo... 

   

jueves, 24 de octubre de 2013

Prip

Lunes por la mañana; la actividad cotidiana volvía a las calles luego de un todavía frío fin de semana. Hombres gordos y desdentados descargaban cajas de cartón de una fila interminable de camiones. Las filas de locales y galerías abriendo sus persianas parecían perpetuarse a lo largo de las angostas calles del sector comercial del barrio. Y el sonido incesante de los "prips" de los handys terminaban aquella inconfundible sinfonía del primer día de la semana.

Un hombre de traje y corbata caminaba por la calle paralela a las vías del ferrocarril, mientras un joven, con rasgos similares pero con un aspecto desalineado, intentaba hablarle mientras a duras penas podía alcanzarlo en su apurado paso.

-¡Ey! Tranquilo... Hablemos un rato.

-Se me hace tarde, querido. No te olvides que entro a las 8.

-Dale.... un día que llegues tarde, no va a pasar nada. Sentémonos a tomar un café, a conversar.

El hombre de traje se paró en seco y miró con una sonrisa burlona a su interlocutor.

-¿Vos invitás?.... Ahh, no, cierto que no tenés un peso. 

-¡Qué amargo que sos eh!... Por lo menos, en tu camino a la oficina, disfrutá un poco más del paisaje. Eso solo te pido. Relajate.

El joven inspiró profundo mientras cerraba lentamente los ojos y exhaló. Luego miró a su entorno mientras el hombre más grande se mostraba claramente impaciente. 

-¿Qué estas ha...

-Shhhh. Escuchá...

Un pajaró comenzó a cantar arriba de un árbol, y otro le respondió con un canto más agudo. Y así se fueron sumando varios más. La barrera del tren bajó mientras la campana alertaba con su "tin tin tin" que un ferrocarril se acercaba. Del otro lado, los nextels continuaban con su furioso "prip". 

-Es como muy.... notorio.-Agregó el muchacho, haciendo énfasis en esa última palabra- Hay una división entre la zona feliz del barrio, y la zona amargada.

-¿Te referís a la zona residencial, y la zona comercial?

-Sí. ¿En qué momento hubo un común acuerdo para que la gente tenga que sufrir un mes para disfrutar apenas un par de días?

-¡No no no! ¡Pará pará pará! No te vuelvas uno de esos pelotudos que critican el capitalismo porque les pica demasiado las pelotas.

-¿Te gusta vivir así?

-Me gusta la plata... Me gusta tener MI plata. Es así querido, tener tu propio capital es lo que te da libertad. Y no está mal que así sea. El disfrute tiene que ir de la mano con el esfuerzo.

-¿Y por eso renunciaste a todo lo demás?

El hombre bajó la vista por unos segundos, y sin responder siguió caminando a paso apurado.

-¡Hey! ¡Respondeme! ¿Por eso renunciaste a tener una vida?... ¡Me parece que te estás yendo al otro extremo!

El señor de traje giró sobre sus talones, y respondió con una sonrisa irónica.

-¿"Vida" le llamás a no hacer una mierda? ¡Vos, pendejo pelotudo, sos una máquina de gastar plata! ¡De gastar MI plata! La vida es más que eso, querido. Hoy en día la clave está en hacer cosas productivas.

-Lo productivo no siempre es lo que genera plata... También tenés que pensar en vos mismo. Vos lo dijiste, el esfuerzo tiene que ir de la mano con el disfrute. Mientras te rompés el lomo laburando, tenés que poder atender tu físico, tu entorno social, y un montón de cosas que van a la par del esfuerzo.

Otro tren pasó e interrumpió la charla por un momento. Ambos se quedaron mirando casi hipnotizados como los vagones desbordaban de gente tensa y nerviosa.

-Y todos son exactamente iguales...Yo no quiero ser así. Quiero vivir en el presente, y no tan pendiente de un futuro que quizás nunca llegue.

El joven se sentó en un banco de piedra y hundió la cara en sus manos. El hombre se sentó junto a él, mientras los primeros rayos de sol se asomaban tímidamente en la mañana, que hasta entonces estaba totalmente nublada.

-No es tan terrible como parece che...

-Yo... Yo estaba dispuesto a darlo todo ¿Sabés?

-¿De qué estás hablando?

-¡Sabés perfectamente de qué estoy hablando! Sos un insensible de mierda

El hombre suspiró y abrazó a su interlocutor

-Si fuese un insensible, ya te hubiese dejado solo hace rato

-No me dejes morir

-Vamos a morir juntos, no te preocupes.

-¿Te voy a volver a ver?

-A la noche... como todos los días.

Un hombre de unos 30 años saludó de lejos. El señor de traje devolvió el saludo y se levantó del asiento.

-Hey

El joven se levantó también del frío banco de piedra y le dio un objeto al hombre quien ya se encaminaba hacia su oficina.

-No te olvides tu handy. Todos lo usan del otro lado de la vía

-Gracias 

El hombre de traje cruzó la vía y se acercó a su compañero a quien antes había saludado de lejos.

-¿Estabas hablando solo?

-No. Simplemente, a veces extraño no tener responsabilidades.




lunes, 21 de octubre de 2013

Sueños y no tanto

Hacete respetar.

Hola Alvaro, tanto tiempo.

Explicame como carajo te acordás de mi. O sea, nunca fuimos amigos. Ni siquiera compañeros de colegio. Apenas nos habremos visto 2 veces.

Yo recuerdo a la gente por las frases. Y por su apariencia física mientras me enseñaban.

Dale man, lo único que te dije fue "hacete resp...

Rubio claramente teñido o aclarado con agua oxigenada, gorrita roja, estabas arriba de una bici. Tenías 11 años.

Ahora debo tener como 23. O quizás esté muerto... HOLA, no nos conocemos.

Alguien a quien no puedo odiar me puso la mochila de "no molestes". Voy a tener ese peso de por vida. Creo que vos, quizás el personaje más aleatorio de mi memoria terminó otorgándole un sentido a todo. "Hacete respetar" ¡Qué buena frase!

Te estaban boludeando porque te habías viciado con los cuentitos de Ultratumba man. Él, te estaba boludeando.

Nelson

Me salió del alma, no pensé que fuese a influir tanto.

Todavía no le encuentro la vuelta. Esa mochila....

(EL ESCENARIO SE TRANSFORMA Y AHORA ES UN PASILLO DE PAREDES BLANCAS ILUMINADAS POR LA LUZ SOLAR, Y UN PISO ROJO DE BALDOSAS HEXAGONALES. EL PERSONAJE ES UNA SEÑORA, EXTRAÑAMENTE SUBIDA A LA ESPALDA DE SU INTERLOCUTOR)

Pelo negro, cara roja, frente arrugada. Así te voy a recordar siempre.

Aprendí a no llorar más. Ayudame con mi enfermedad y simplemente no molestes.

Soy una máquina de dejar las cosas por la mitad ¿Sabías?... Un pateador de tableros profesional. Y me estoy volviendo cada día más estúpido. Hasta parezco sordo, pero en realidad mi cerebro procesa las cosas a otra velocidad.

(VOZ EN OFF CON ECO, EL ESCENARIO ES DESCONOCIDO, PERO TIENE UNA TELE ENORME PASANDO UN PARTIDO CON UN EQUIPO VESTIDO DE AMARILLO)

Sos el Almirante Brown de la vida. El equipo chico... 

El que se conforma con un ascenso

Con un gol en un 8 a 1 en contra

Con la tribuna vacía y sin televisar

Das LÁSTIMA (la última palabra tiene un eco más pronunciado y parece ser dicho por varias personas a la vez)

(EL ESCENARIO ES UN PARQUE, Y LA INTERLOCUTORA ES UNA MUJER ATRACTIVA PERO CLARAMENTE ENOJADA)

¡Abrí los ojos! ¡Estás confiando en las personas equivocadas!

No se que hacer. No hay nadie que piense más allá de sus propios intereses.

Si seguís cortando todo al primer obstáculo, te vas a quedar muy solo.

Tengo que poder elegir, decir que no.

¿Por qué volvés a cometer otra vez los mismos errores?

Quiero... agarrarme de algo. 

Para la fotito posan todos. Para tirar un cable, o una patada voladora, olvidate... Espero que te haya gustado el piso las ochocientas veces que te caíste y tuviste que arrancar de cero. 

(UNA LUZ AMARILLA NUBLA TODO y una voz de mujer en off se va haciendo gradualmente más grave)

Te aprecio, y espero que te vaya muy bien.... 

(PARÁLISIS, NO SE PUEDE NI GRITAR)

Espero que algún día puedas ser feliz...

Sos el mismo espíritu de mierda que solo cambia de cuerpo

(PIP PIP PIP)

7:30. Hora de ir a trabajar.


  

lunes, 26 de agosto de 2013

Bloqueos mentales

¿Qué criterio es el que define quién está en peores condiciones qué otro? ¿Qué parámetro se tiene en cuenta para determinar quién tiene derecho a expresar su desdicha y quién tiene qué callarse la boca por respeto a quienes no son tan afortunados?

¿El riesgo de muerte?... Sí, creo que ese es casi el único que se tiene en cuenta. Y en ese sentido puedo decir que soy demasiado afortunado de poder escribir delante de mi computadora, con la calefacción encendida mientras afuera hay gente sin hogar que se caga de frío.

Ahora bien, creo que hasta el más desafortunado a nivel recursos, gana en otras cosas: sin ir más lejos, la habilidad para sobrellevar el día a día sin tener techo propio... el instinto de supervivencia, qué aquellos bobitos de clase media que se sientan a filosofar delante de la PC no tienen ni jamás van a tener. Eso es lo que nos permite hablar de progreso en diversas áreas sin sentirnos culpables por los eternos relegados. Eso es lo que nos permite estar tristes, aunque otros estén más tristes... y felices, aunque otros estén más felices.

Entonces, permítanme describir sin culpa, lo que a mi entender es la peor discapacidad del ser humano: El bloqueo mental.

Una situación que hace tambalear cualquier intento de progreso, que inhibe el cumplimiento de los objetivos en pleno proceso y, por sobre todas las cosas, hunde al individuo en el pesimismo a nivel progresivo. 

Desde el momento en que nos proponemos hacer algo, cualquier acción común y corriente, nuestro cerebro mide y evalúa posibilidades, beneficios, riesgos... 

Y todo comienza con un leve cosquilleo, un pequeño "chiste" que nos hace nuestra mente... y está en nuestro carácter la capacidad de ignorar ese primer pensamiento, o darle pie al aluvión de preguntas que nos van encerrando en ese bloqueo mental. Sí, el cerebro hizo la pregunta clave: "¿Y si sale mal?"... Y algo que parecía sencillo en primera instancia, comienza a complicarse a medida que las dudas van surgiendo. Los "¿Y si...?" salen disparados hacia todos lados mientras nuestros nervios motores empiezan a flaquear, y somos incapaces de encontrar las palabras adecuadas, los movimientos correctos, los accionares convenientes. Y en consecuencia, la respuesta a aquella pregunta inicial aparece delante de nuestros ojos. En el aquí y ahora, como decía mi profesora de teatro. Y un bloqueo mental no es como un error en el proceso, del cual se aprende y se corrige la vez siguiente. No. Esto es diferente. Un bloqueo, solo da pie a más bloqueos... y cada vez más frecuentes.

"Si lo presentamos así, parece puro chusmerío. Yo le daría una visión más, científica, por así decirlo. ¿Escucharon hablar alguna vez de las profecías autocumplidas?" 

Ernesto Radice, profesor de metodología del estudio, durante la presentación de un trabajo práctico. 


      

martes, 20 de agosto de 2013

Formas y acciones

El orejón Acosta.... no me acuerdo su nombre, pero era de esas personas cuya mención se asocia directamente a una parte de su cuerpo. Mi profesor de biología de segundo año, se metió sin querer en la lista de personas que me dejaron una enseñanza de vida, que nada tuvo que ver con su asignatura:

"Muchachos, cuando se consideren perjudicados por un error ajeno, siempre vayan predispuestos a dialogar. El grito o la protesta desmedida siempre genera rechazo".

Es de esas cosas que uno ya sabe internamente, pero que al escucharlas con la voz de otra persona nos despierta esa sensación de "identidad", por decirlo de alguna forma. De identificarnos con una idea, ahora materializada en palabras y gestos.

Sin irme más por las ramas: la forma de expresarse vale mucho más que lo que se quiere decir. Es más, las formas valen más que las acciones. Al menos desde la perspectiva de querer ser "buena persona", ser humilde a la hora de plantear situaciones ya cubre un 80%. El otro 20% son las tan sobrevaloradas y a la vez tan invisibles "buenas acciones".

¿Cual es la diferencia?: Las formas son para que el otro se sienta cómodo, y las buenas acciones son, en definitiva, para sentirse bien con uno mismo.

Al soberbio y al calentón no los quiere nadie muchachos, y la habilidad de basurear sin culpa jamás va a ser un punto a favor.


"Acá es cuando le matan al amigo y el tipo se enoja" Sergio Urtubey, explicando gráficamente cómo se sienten las manos tocando paradiddles por primera vez.