martes, 28 de mayo de 2013

Llanto ficticio

Siempre el mismo pasillo largo, con el suelo de azulejos blancos que se pierde en una puerta vaivén color madera, con ventanas redondas. Ese pasillo lleno de historias de sufrimiento, de plegarias, de lágrimas. El pasillo de las malas noticias y de las falsas esperanzas. Los asientos de gente que sufre en silencio, esperando lo previsible, lo inevitable… lo peor.

En ocasiones, tengo una forma bastante peculiar de matar el tiempo durante los viajes en transporte público. Por lo general, mi ubicación en el colectivo es de cara al resto de los pasajeros, en esos asientos que apuntan al fondo del bus, y donde nadie quiere sentarse por miedo a los supuestos mareos.

Y desde allí, con la música de mi celu sonando en mis oídos, miro las caras, e invento historias.
Desde cosas entretenidas como imaginar “¿Quién la puso ayer?”, “¿Quién va a ser el próximo en morir?” o intentar adivinar la edad de los pasajeros, hasta cosas un poco más complejas, como por ejemplo “¿Cómo se tomaría determinado pasajero, la noticia de la muerte de un ser querido?”. Y siempre lo ubico en el mismo escenario:

En la sala de espera del  hospital, sentado, en silencio… con los ojos llorosos. A veces acompañado por alguien, igual o peor que el/ella a nivel emocional. Y la puerta del fondo, de pronto se abre. Con el semblante serio, un médico ya acostumbrado a comunicar malas noticias, sale caminando lentamente hacia el familiar de la víctima. Y aquí la historia va cambiando… algunos levantan la cabeza, incluso se levantan de la silla con un millón de preguntas hacia el doctor. Otros simplemente, se quedan sentados, mirando el suelo con la cabeza gacha, tragando saliva como único indicio de que vieron salir al doctor.

“Hicimos todo lo que pudimos…”

Los que están acompañados simplemente se abrazan y lloran desconsoladamente. Los que vienen solos, a veces lloran, a veces se muerden los nudillos en un intento por atenuar la tristeza. Pero la peor reacción es la de aquellos que sufrían en silencio: simplemente, miran al doctor con los ojos rojos y húmedos… lo miran a los ojos durante unos segundos, sin decir palabra. Y simplemente asienten, cerrando los ojos, y una única lágrima qué concentra todo su dolor, baja lentamente cruzando todo su rostro. Esos son los que realmente me hacen lagrimear en pleno viaje, mientras me meto más profundamente en su cabeza, en los recuerdos ficticios que yo mismo les invento, y que varían según el ser querido que se les muere:

“Te quiero, pa…”

“El día que yo no esté más, vas a tener que ser fuerte…”

“Dejame mirarte a los ojos, por última vez…”

Y allí vuelvo… mi música sigue sonando de fondo, y de pronto pienso que, mientras muchos de nosotros sufrimos por cosas superficiales o caprichos del momento, varias personas realmente tienen motivos para llorar.

jueves, 23 de mayo de 2013

Flight of the rat

Me encanta cuando el nombre de un tema de mi banda preferida me da pie para comenzar a escribir. 

A veces, las personas nos dan el ejemplo con su accionar, y nos dejan enseñanzas a través de sus palabras. Y otras veces, sin embargo, nos dejan una imagen tan mala sobre determinados asuntos, que simplemente la moraleja es hacer totalmente lo opuesto. 

La reflexión de hoy parte de una actitud que lamentablemente la veo en muchísimos lados: la actitud RATA. Codito, cocodrilo en el bolsillo, como la quieran llamar. Aquellos que a TODO le miran el precio, y nunca están conformes. 
Existe el prejuicio de que esta es una actitud propia de los judíos. Como integrante de familia judía, no niego que muchos de los integrantes de mi árbol genealógico son enormes tacaños, y es aquí donde comencé a ver esta ridícula forma de ser. Pero... no son los únicos. Últimamente, en absolutamente todos los ámbitos estoy viendo a muchísimos tipos de ratones: desde aquel que se quedó en la época de la convertibilidad y siempre lleva $5 en la billetera, hasta aquel que prefiere algo que "rinda" a algo un poco mas disfrutable.... Amigo, si la vas a hacer, hacela bien! 

Lamentablemente a estas personas no hay manera de cambiarles la forma de pensar. El que nació ratón, va a morir ratón. Y ojo, no hablo de gente pobre. Hablo de gente que tiene plata, y elige no gastar un solo peso en placeres.

Yo personalmente siempre voy a elegir la comodidad por sobre el precio. Creo que es una forma de vivir menos preocupado y más alegre.


sábado, 23 de marzo de 2013

Originalidad cero

Ya es común en muchos ámbitos que a partir de una idea original, se funde un estilo y todos hagan exactamente la misma mierda una y otra vez. Últimamente retomé mi antigua costumbre de sentarme a mirar películas casi todas las noches. Y no puedo dejar de encontrar patrones comunes en casi todas, a tal punto que las historias se vuelven demasiado predecibles. He aquí una lista de cosas que la mayoría de los guionistas y directores han decidido utilizar para vender su película con mayor facilidad:

1) La escena chocante: También conocido como "Jump Scare". El genero suspenso suele abusar demasiado de este recurso. La escena típica en la cual un personaje, absolutamente solo, escucha un ruido en medio de la oscuridad y camina lentamente hacia el origen de dicho sonido. Generalmente gritando el nombre de alguien (que posiblemente ya fue asesinado hace instantes atrás), y siempre, pero SIEMPRE, con la música de mierda que es la gran responsable de hacernos saltar de la silla. En un momento dado, la música se detiene, y el personaje baja la guardia.... y ¡BU!, vuelve a sonar con fuerza y, quién quiera que sea el antagonista, sale de su escondite con un cuchillo, un garfio o lo que sea y hace desastres.
 
2) Escuchen al nene: Ya estoy re podrido de ver el personaje cliché, del nene que no habla casi nada con nadie, pero cuando lo hace tira la posta. La nena que hace garabatos del asesino, el nene que habla con su "amigo imaginario" que resulta ser el hijo muerto del dueño anterior de la casa. O peor, el nene perturbado que los mató a todos. 

3) Yerba mala nunca muere: Ya lo dijo Randy en Scream (estamos hablando del año 1994): "este es el momento en el que el asesino, que parecía que ya lo matamos , se levanta". Escena típica de final de película, la protagonista le pega 6 tiros al malo. El malo cae despatarrado. La protagonista va a abrazar al protagonista macho, se toquetean un poco y toda la bola... miran hacia donde estaba el bad ass, y el muy hijo de puta NO ESTÁ. Se levantó sin hacer un puto ruido, a pesar de que le metimos 6 cuetazos. Y claramente, va a aparecer saltando detrás del protagonista, al ritmo del "CHANN" repentino de la música de suspenso.

4) La persecución a tiros: solo basta ver el nombre del actor para saber si el malo que persigue a tiros al bueno, va a conseguir su objetivo o morir en el intento. Pero algo es seguro: más de la mitad del cargador va a rebotar en las paredes. El tirador siempre es malísimo con la puntería. Y otra cosa que me enferma: después de correrlo a tiros, en un momento dado, el malo lo alcanza al bueno y lo tiene en la mira... más fácil imposible. Y EN VEZ DE MATARLO DE UNA, LE HABLA. Hermano, no dudaste en disparar cuando lo tenías lejos, ¿Por qué ahora te tomás tanto tiempo? Por supuesto, en ese tiempo que el tirador se toma en burlarse de su víctima, alguien llega y lo detiene. 

5) Negro con negra: Lo he dicho siempre, y todavía no encontré la excepción a la regla: me resulta curioso que en todas las películas en las que hay un negro casado, la mujer también es negra. De hecho, el otro día vi Cloud Atlas, en la que la pareja principal es Tom Hanks con Halle Berry. Y el personaje de Tom Hanks que termina casándose con Halle ¡Lo pintaron de negro!

6) La muerta que no descansa: el personaje que está de moda en las películas de terror. La chica muerta que busca venganza. La mujer que fue violada y asesinada y su cuerpo está escondido en un subsuelo o detrás de una pared falsa. Su espíritu quedó atrapado, y mientras va dejándole señales al protagonista, se venga matando a todos. 

7) El "te lo dije" tardío: otro recurso para aislar al protagonista y mantener enganchado al espectador en las películas de suspenso y terror. Pasan cosas extrañas, pero nadie le cree al que realmente vio todo. La verdad se sale tanto de la lógica, que el resto de los personajes piensan que el protagonista es un loco, hasta que... mueren. ¡TE LO DIJE, PUTA!  

Y como estos, hay muchos recursos más que se repiten una y otra vez a lo largo de la historia del cine contemporáneo.
Fíjense cuantos de estos recursos encuentran en las pelis. Y si no hay ninguno, pásenmela que la quiero ver. 

domingo, 17 de marzo de 2013

Delegar

Voy a partir de la idea bastante acertada desde mi punto de vista, de que si uno quiere la perfección, tiene que hacer las cosas sin depender de nadie. El que no confía en la capacidad de uno mismo, delega las tareas. No digo que este mal delegar, siempre y cuando asumamos de todas formas la responsabilidad de los errores que cometen aquellos a quien les fue designada la tarea. 

Con todo el circo mediático que se hizo con la elección del nuevo Papa, es inevitable hablar del modo más común de delegar: Materializar todo aquello que no se puede comprender o manejar en un ente omnipotente denominado "Dios".  
"Si no crees, respetá". Frase típica del 99% de los creyentes fanáticos, que se atajan ante cualquier intento de debatir. Creo que al decir "no se" ante ciertos fenómenos como la muerte o los hechos fortuitos es respetar. Fíjense que no estoy imponiendo una verdad, porque es algo que realmente se desconoce. 
Como dije antes, el creyente es el típico ser humano que delega. Le pide a Dios, y cuando las cosas no salen es un "¿Por qué, Diós?, y cuando las cosas van bien es "Gracias a Dios". 
Creo que la ventaja de no creer en cosas fuera del marco de la lógica y los hechos comprobables, es aprender a depender de uno mismo. No se si hay un "Dios"... simplemente no lo necesito. Fíjense, en primer término, el mayor control que uno adquiere sobre la vida al no depender de lo sobrenatural. Que haya una cantidad tan grande de creyentes, dice por si mismo que este control sobre la vida no es para cualquiera: hay que estar realmente dispuesto a asumir las responsabilidades que eso conlleva, asumir también las culpas, y sobre todo, trabajar y concentrarse en cambiar todo aquello que no nos gusta. NOSOTROS. Ni un Diós, ni ningún ente mágico que nos ponga en la posición cómoda y expectante de no hacer nada al respecto. 

Y no, tampoco creo que haya que cambiar "tesoros del vaticano por comida para los pobres". Eso también es delegar, hijos de mil puta. Donen ustedes. 

Jesús era negro. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Pecheadas

En algunos programas deportivos, existen secciones en las cuales pasan tops ten, de los mejores goles, patadas, curiosidades, etc. Basándome en ese sistema, quiero inaugurar una nueva sección: Pecheadas.

Situaciones de jugadores o equipos que, por miedo al fracaso, por no soportar la presión y por otros temas de índole psicológico, tiran por la borda una situación que a priori parece fácil y que de concretarse satisfactoriamente conducirían al éxito.

He aquí algunas pecheadas futboleras que fui encontrando y seleccionando:

10. Pecheampionos League

En el año 1999, el torneo de fútbol más importante a nivel europeo tuvo como finalistas al Bayern Munich, conducido por Ottmar Hitzfeld, y al Manchester United, dirigido tácticamente por el eterno Sir Alex Ferguson. El equipo alemán comenzó ganando en los primeros minutos con un Gol de Mario Basler de tiro libre. El partido se mantuvo en favor del Bayern hasta los últimos minutos. Y allí ocurrió lo que algunos llamaron "el milagro" y otros "la pecheada del Bayern". En el último minuto del partido, el delantero inglés Sheringham empató el partido. Y cuando todo indicaba que la final iba a requerir de tiempo extra, Solskjaer puso el marcador en favor de los de Ferguson en la última jugada del partido.

9. El bicho de Vivas

El clausura 2009 tuvo como justo campeón a Velez Sarsfield, a un Huracán ilusionado que se cayo en la última fecha, a un Lanús digno, y a un Racing sorpresivo. Pero el pecho frío de ese año fue el Bicho de la Paternal. Argentinos Juniors, conducido por Claudio Vivas, sufrió 3 empates sobre la hora. Ante el campeón, Velez, lo ganaba por 1 a 0 y se lo empataron en el final. Misma situación con Independiente. Y ante San Martín de Tucumán, resignó un 2 a 0 y se fue con 1 punto, también en la última jugada.

8. Se enfriaron en el entretiempo

Otra de Champions League. La final del año 2005 tuvo como protagonistas al Milan de Carlo Ancelotti y al Liverpool conducido por el español Rafael Benitez. El partido tuvo un primer tiempo totalmente favorable al conjunto italiano, quien se puso en ventaja en la primera jugada del partido, con un gol del defensor Paolo Maldini. Antes del entretiempo, el delantero argentino Hernan Crespo convirtió otros dos goles para el Milan, quien se fue al vestuario ganando por 3 a 0. Si allí les hubiesen dicho que la copa se la iba a llevar el conjunto inglés, posiblemente se lo hubiesen tomado en broma. Pero así fue: tan solo 15 minutos le bastaron al Liverpool para empatar el partido, y convertir en figura a Jerzy Dudek, arquero del Liverpool, en los tiros desde el punto de penal.

7. Ni capo ni groso

Una nacional, en otro contexto pero con números similares a la anécdota anterior. El año 2009 fue muy complicado para Gimnasia de La Plata. Su eterno rival, Estudiantes de la misma ciudad, salió campeón de la Copa Libertadores, del Apertura de ese mismo año, y por si fuera poco, le empató el clásico en el sexto minuto de descuento. Para colmo, tuvo que jugar una promoción con Atletico Rafaela para mantenerse en primera división. Y aquí Gimnasia se dio una gran alegría, ante algo a lo que parecía estar casi condenado.
En la promoción, Rafaela venció a Gimnasia en la ida, por 3 a 0, con 3 goles de Aldo Visconti. El arquero del equipo santafesino se llamaba Darío Capogrosso. Y fue el "villano" en la revancha.
Gimnasia necesitaba meter 3 goles para igualar la serie y quedarse en primera por "ventaja deportiva" (se supone que el equipo de la B debe superar en goles al de la A para tomar su lugar en primera división). El entretiempo del segundo partido finalizó 0 a 0. Hasta el hincha más optimista de Gimnasia bajó los brazos en ese momento. Y en el segundo tiempo, todo cambió. El arquero Capogrosso falló al intentar interceptar un pase en cámara lenta y le dejó la pelota servida al delantero Alonso, quien sólo tuvo que empujarla al gol. Pero llegó el minuto 40 del segundo tiempo y a Gimnasia todavía le faltaban 2 goles para quedarse en primera. Y llegó un centro de pelota quieta, que Capogrosso ni siquiera intentó atrapar. Y Franco Niell, el jugador más bajo de la cancha, la cabeceó hacia el gol. Todavía faltaba una conversión más, que llegaría 2 minutos después, nuevamente a través de Niell. Milagro para Gimnasia, que de todos modos iba a descender 2 años después. Pecheada de Rafaela, que de todos modos iba a ascender 2 años después.
Dicen algunas versiones que a Darío Capogrosso no le permitieron subir al micro con el resto de sus compañeros.

6. Todo vuelve

El 2011 estuvo marcado por el descenso de River Plate a la segunda categoría del fútbol argentino. Pero, también hubo otros 3 descensos: de Quilmes, Huracan y Gimnasia.
Los 2 últimos pelearon hasta la última fecha para ver quien descendía de forma directa y quien tenía la posibilidad de jugar la promoción. Huracán llegó a la última fecha con 1 punto de ventaja sobre Gimnasia, y enfrentaba a Independiente, conducido por Antonio Mohammed, reconocido hincha de Huracán. Por su parte, Gimnasia enfrentaba a Boca, conducido por Julio Falcioni, quien pretendía continuar con un invicto de ya varios partidos. Huracán tenía todo a favor, ya que de ganar ambos, Gimnasia era quien perdía la categoría.
Sin embargo, como toda historia futbolera, la estadística se derrumba con el pitazo inicial. De un lado, Gimnasia, con el último partido de Guillermo Barros Schelotto como jugador profesional. Del otro, Martín Palermo, también en su último partido. Gimnasia comenzó ganando su partido 2 a 0. Del otro lado, Independiente ya goleaba a Huracán. Cellay, un ex Estudiantes, descontó para Boca y puso el partido 2 a 1. Huracán perdió 5 a 1, y con la victoria de Gimnasia ya casi concretada, los del Globo perdieron sus esperanzas. Pero el frío apareció nuevamente. En la última jugada de Gimnasia - Boca, en la última jugada de Martin Palermo, un cabezazo del delantero fue clave para que el defensor Cellay marque nuevamente y amargue a media ciudad de la Plata. Con derrota de uno y empate agónico del otro, Gimnasia y Huracán jugaron un desempate para ver quien descendía directo y quien jugaba promoción.
Ganó Gimnasia 2 a 0 ante Huracán, y después perdió la promoción ante San Martín de San Juan y descendió. Una historia con final triste para los 2.

5. Te juego con 9

Una de equipos grandes. En el año 2008, El River Plate de Diego Simeone enfrentó en los Octavos de la Copa Libertadores a San Lorenzo, conducido nada más y nada menos que por Ramón Diaz. El partido de ida terminó 2 a 1 en favor del Cuervo. Pero el gol de River en condición de visitante lo ponía al conjunto de Nuñez como favorito para el partido de vuelta. Y así fue (o pareció ser): River se fue al entretiempo ganando por 1 a 0, con un gol del Pitu Abelairas. San Lorenzo, con 10, por la expulsión de Rivero.
En el segundo tiempo, las cosas parecieron empeorar para los visitantes. Un codazo de Botinelli derivó en una roja para el defensor, y un penal en favor de River, que Abreu cambió por gol. River ganando, San Lorenzo con 9. Y la pecheada: Gonzalo Bergessio anotó rápidamente 2 goles para el conjunto visitante. River con 2 jugadores más, no pudo defenderse, ni dar vuelta el resultado global en los 20 minutos que quedaban tras las conversiones del delantero de San Lorenzo. River afuera. San Lorenzo, a Cuartos. Ramón gritando los goles contra el equipo del cual es hincha. Y de allí surgió la famosa historia del "silencio atroz".

4. Gracias por el campeonato

Corría diciembre del año 2006 cuando Boca Juniors, conducido por Ricardo Lavolpe, llegaba puntero con 4 puntos de ventaja sobre Estudiantes de La Plata, cuando sólo faltaban 2 fechas para el final del campeonato. El Xeneize venía de salir campeón 2 veces con el Coco Basile, y tenía la chance de salir tricampeón a nivel local por primera vez en su historia. Estudiantes empató su partido ante Argentinos Juniors, con lo cual, un empate ante Belgrano de Córdoba coronaba a Boca nuevamente como campeón del fútbol argentino. Pero cayó 1 a 0, y la historia tuvo que prolongarse unos días más.
Estudiantes alcanzó a Boca en la última fecha, pero el Xeneize tenía nuevamente que empatar para poder dar la vuelta olímpica, en su cancha, frente a Lanús. Pero cayó, esta vez por 2 a 1, y tuvo que jugar un desempate ante Estudiantes.
Estudiantes llegó ilusionado, pero comenzó perdiendo rápidamente a través de un gol de Palermo. Pero en el segundo tiempo, el equipo de La Plata dio vuelta el encuentro con un gol de Sosa y otro de Pavone. Estudiantes festejó y Boca, incrédulo, perdió una chance inmejorable de salir campeón 3 veces seguidas. Lavolpe, esclavo de sus palabras, renunció esa misma tarde.

3. Sub 20... Grados bajo 0

El mundial sub 20 dejo varias anécdotas interesantes. La que nos compete es el gran fracaso de la selección argentina, quien perdió por penales ante Portugal de manera insólita. Portugal falló 2 de los 4 primeros penales. Argentina, habiendo convertido 3 de 3, tenía la chance de clasificarse convirtiendo el cuarto penal. Ejecutó González Pires, defensor de River Plate y la pelota pegó en el travesaño. Portugal convirtió su quinto penal. Otra vez, chance para ganar, Ruiz de Gimnasia ejecuta el quinto penal... y falla. La serie pasó a estar igualada, tras haber estado totalmente en favor de los argentinos. Portugal mete su sexto penal, argentina también a través de Vuletich, de Velez. Portugal convierte el séptimo y Tagliafico, de Banfield, falla. Portugal, a la final, sufriendo y tras haber estado al borde de la eliminación. Argentina, afuera, con todas a favor.

2. Terryble

Eso pondría el diario Olé, ante lo que derrochó el defensor John Terry, del Chelsea, en el año 2008. Otro milagro del Manchester, y otra pecheada en penales, esta vez por parte del Chelsea, quien jamás había conquistado una UEFA Champions League hasta entonces.
Terry pasó de héroe a villano en cuestión de segundos: estrelló el penal decisivo en el palo. El quinto penal. El del título. Con todos los demás penales convertidos. Con uno errado para el Manchester. Todo a favor. Y pecheó. Obligó a todos a continuar la serie, que se puso en favor del Manchester en el sexto penal, y coronó a los de Ferguson nuevamente como campeones. La final del 2012 tuvo como gran ausente a John Terry, y el Chelsea se coronó campeón mediante los tiros desde el punto de penal.

1. El que pechea contra un pecho tiene 100 años de... pecho.

Los penales parecen ser lo mejor y lo peor del fútbol. La existencia de penales implica a veces "pasar por un penal" o "quedarse afuera por un penal". En el caso de Chacarita fue "descender por un penal". Nueva Chicago parecía tener todo resuelto para ascender a la segunda categoría del fútbol argentino y pecheó en los últimos 5 minutos. Con la serie 2 a 0 arriba ante Chacarita, la historia parecía resuelta. Pero en los instantes finales recibió un gol y se le tambaleó la estantería. Como si fuera poco, en la última jugada le cobraron un penal en contra por una mano infantil en el área. Y allí el frío cambió de pecho: Toledo, de Chacarita, ejecutó su penal pero no pudo vencer la valla del arquero Monllor. El Tano Pasini, DT de Chacarita salió disparado a festejar un gol que no fue, y luego se derrumbó ante la cruda realidad.








lunes, 18 de febrero de 2013

Paciencia

Dicen que el que espera, desespera. No descubro nada diciendo que hoy en día se vive a un ritmo excesivamente acelerado y frenético. Es casi una frase hecha, y a la vez un estilo de vida adoptado a tal punto, que "paciencia" es una palabra que desencadena bronca.
Todo lo que provoca lentitud, desde la fila en el supermercado, fibertel caído, o un embotellamiento de tránsito provocado por 3000 bicicletas circulando por la 9 de Julio, causa enojo. Y pedirle paciencia o tranquilidad a una persona enojada es chocante... lo más probable es que enojemos aún más a esa persona.

¿Por qué?... Porque tener que armarse de paciencia nos parece injusto. Nos parece injusto que otros puedan disfrutar de más tiempo libre mientras nosotros estamos estancados en una situación insoportablemente lenta. Nos parece injusto que otro reciba plata por un servicio lento y deficiente. Nos parece recontra injusto que el asesino/violador de un familiar/amigo siga libre porque el sistema de justicia tarde 20 años en actuar.

Readaptar a la sociedad para que la paciencia vuelva a ser algo común parece algo muy difícil de lograr. En todo caso se requiere de paciencia (cuack) para lograr este objetivo a largo plazo. Anular todas las situaciones que requieran de esperar, es directamente imposible.
Lo más sencillo para la mayoría de los casos es, si no se puede controlar la ansiedad, es al menos cambiar de actitud frente a la situación. Tomar una postura irónica en vez de furiosa puede ser una manera. Intentar reírse para no apretar los dientes.

Busquen la suya, no tengo paciencia para dar más soluciones.

Putos.

domingo, 10 de febrero de 2013

Ustedes están locos

La frase que más oí esta semana. Es genial como unas palabras que deberían provocar desaliento, significan de pronto todo lo contrario. Nos invitan a seguir, y a pensar que de pronto pedalear en el medio de la nada hasta encontrar la costa es una aventura inigualable. 
Sin entrenamiento, con una bicicleta pesada, y así todo me faltó muy poco para que fuese una pedaleada 100%, en lugar de "bici y dedo" como terminó siendo. Eso me incita a tomarme una revancha personal con la ruta, en un futuro no muy lejano.

Lo mejor: La gente. El hecho de que gente que no conocíamos nos haya facilitado las cosas de manera incondicional es lo más destacable. Es lamentable que tenga que destacar este punto, por el simple hecho de que la generosidad no sea algo tan común.

Lo peor: En lo personal, nunca estuve tan cansado en toda mi vida. Esta semana supe realmente lo que es tener un físico que ya no responde y no poder hacer otra cosa que continuar. Creo que se debe en gran parte a errores propios de la inexperiencia: la mochila, la bici, la mala preparación en general, desembocaron en un agotamiento quizás demasiado prematuro.

La sorpresa: Si tengo que elegir algo en este rubro, creo que voy a poner a mi vieja. Terminó siendo una solución cuando uno suponía que iba a ser un obstáculo. Sory ma, y gracias!

La decepción: Llegar arriba de un camión, tras haber hecho más de 200km a pedal. Si bien, originalmente jamás tuve como meta de vida "llegar en bici a la costa",  la próxima vez lo quiero hacer para superar aquello que no logré en el primer viaje. 

Por todo lo demás, me alegra haber vuelto a la costa tras un lapso de 4 años sin alejarme de la Capital. 




















Cansado, sediento y en medio de la ruta. Faltan 60km para la próxima estación de servicio y la única forma de llegar es pedaleando.